lunes, 8 de diciembre de 2008

Comentario al acuerdo del Consejo de Universidades

El Consejo de Universidades se ha reunido hoy, 4 de diciembre, asustado por el crecimiento vertiginoso del movimiento estudiantil de base que se opone a la construcción del Espacio Europeo de Educación Superior, también conocido como Plan Bolonia.

Presuntamente, tras tragar su miedo con bollos y café, han logrado la siguiente declaración:

El Consejo de Universidades, en sesión celebrada el 4 de Diciembre de 2008, ha analizado el desarrollo de la implantación del Espacio Europeo de Educación Superior en las Universidades españolas.

La construcción de un Espacio común de Educación Superior representa una excelente oportunidad para la mejora del sistema universitario español y de cada una de las universidades que lo conforman. Esta iniciativa europea de la que España forma parte nace de un firme compromiso con la autonomía universitaria, la libertad académica, la igualdad de oportunidades y los principios democráticos; refuerza la Universidad como servicio público y promueve la universalización de la Educación Superior.

El proceso en marcha va a suponer una actualización de las titulaciones que ofrecen nuestras Universidades, potenciando un papel más activo de los estudiantes en el control, planificación y seguimiento de su propio proceso de aprendizaje. El Espacio Europeo de Educación Superior atiende a todos los ámbitos del conocimiento y particularmente a los que constituyen la esencia de la universidad europea.

Así, la dimensión social y humanística de la universidad es parte integrante del proceso de construcción del nuevo espacio común, al igual que lo es el compromiso con una educación superior de la mayor calidad igualmente accesible para todos. Para ello se debe seguir avanzando en el establecimiento de las condiciones apropiadas para que los estudiantes puedan completar sus estudios sin obstáculos ni limitaciones de origen social y económico. Ha de continuar impulsándose la política de Becas y Ayudas al estudio para favorecer la movilidad dentro del Espacio Europeo de

Educación Superior.

Hasta la fecha se han tramitado en el Consejo de Universidades cerca de 700 memorias de solicitud de títulos de grado y 60 memorias de solicitud de títulos de master. Todas las comunidades universitarias, estudiantes, profesorado y personal de administración y servicios, están trabajando intensamente en la preparación de un número muy significativo de solicitudes. Es una tarea compleja que requiere una importante dedicación y en la que están participando muchos universitarios y universitarias. Sin duda

merecen la gratitud y reconocimiento de todos por su generosidad, por su trabajo y destacada contribución a este proceso.

El diálogo, la tolerancia y el respeto a las diversas opiniones forman parte de la esencia misma de la Universidad y los órganos de representación y gobierno de las Universidades son el espacio idóneo, abierto y democrático para la expresión de la voluntad colectiva de la comunidad universitaria. Por ello, se rechazan las acciones violentas y las actitudes de aquellos que pretenden ignorar los mecanismos democráticos que legítimamente rigen el funcionamiento de las instituciones universitarias.

Madrid, 4 de diciembre de 2008[1]

Perdone el lector la insolencia, pero: ¿qué es esto? Analicemos mínimamente esta declaración.

El primer párrafo nos indica que el órgano en cuestión se ha reunido, no explicitándose los motivos de tal reunión (una ausencia que podemos tolerar), así como que ha analizado “el desarrollo de la implantación del EEES”. Cabe esperar pues un texto que haga referencia a cómo se está implantando este proceso. Sentimos defraudar, pero no es esto lo que encontraremos.

En el segundo párrafo, con ideas vagas, se reitera la idea-fuerza de que el EEES es una “excelente oportunidad” y que viene de Europa. Estos dos pseudo-argumentos ya han sido expuestos en demasiadas ocasiones como para que surtan efecto en el seno de la comunidad universitaria. Sin duda puede tratarse de una excelente oportunidad, pero entendemos que eso no justifica nada. Cuando el dependiente deja el mostrador no cabe la menor duda de que ello constituye una excelente oportunidad para los ladrones. Nosotros preguntamos: ¿una oportunidad para qué? ¿Para quién? Contestan: “para la mejora del sistema universitario español y de cada una de las universidades que lo conforman”. De acuerdo, al menos en sus declaraciones “dicen” estar intentando mejorar la universidad. Ahora bien, por más que lo repitan, la comunidad universitaria no va a dejar de ver con sus propios ojos, día tras día, cómo este tren desbocado que es la adaptación al EEES destruye poquito a poco los cimientos mismos de la universidad. Como el cambio por el cambio es algo que nadie en su sano juicio apoyaría, enumeran unas jugosas razones: Bolonia busca “un firme compromiso con la autonomía universitaria, la libertad académica, la igualdad de oportunidades y los principios democráticos; refuerza la Universidad como servicio público y promueve la universalización de la Educación Superior. No deja de ser gracioso puesto que cualquiera que haya leído el cuerpo legal de esta reforma sabe perfectamente que es poniendo un “no” a cada uno de los puntos anteriores como se entiende qué busca esta reforma: pérdida de la autonomía universitaria, desaparición en la práctica de la libertad docente, elitismo y segregación económica en el acceso a la educación, ausencia total de procedimientos democráticos, fin de la educación como servicio público. Además se omiten cuestiones como la empleabilidad, el trasvase de conocimiento al sector privado, el crecimiento económico, o el impulso del I+D+i, que han sido el núcleo del discurso del Ministerio de Ciencia e Innovación que dirige nuestras universidades. Curioso descuido.

Por supuesto, que venga de Europa no sirve como argumento: también ha venido la jornada laboral de 65 horas (para la cual la actual crisis económica constituye una “excelente oportunidad”, por cierto) y no por eso es correcta o ha de estar exenta de debate. Menos aún cuando en este proceso de Bolonia andan implicados 46 países (más de los que hay en la UE), y cuando la Unión no tiene competencias en materia educativa.

A partir de aquí creen haber dado cumplida cuenta de por qué el EEES es bueno, dedicando el resto de líneas a criticar soterradamente a las y los estudiantes que trabajamos para que se detenga, en aras de que exista un debate sobre el mismo: un debate en el que los argumentos racionales cuenten, como debe suceder en todos los ámbitos de la sociedad, especialmente en el universitario.

Nos dicen en el tercer párrafo que contaremos más, que controlaremos nuestro proceso de aprendizaje… ¿será por la reducción de las clases magistrales? ¿Será por unos créditos ECTS que nos impiden trabajar y estudiar? ¿O más bien porque no aprenderemos casi nada, fruto del desplazamiento de los contenidos (educativos) a favor de las competencias (que interesen a las empresas), pero no pararemos de elegir a la carta qué formación precaria habremos de preferir? También indican que “el EEES atiende a todos los ámbitos del conocimiento y particularmente a los que constituyen la esencia de la universidad europea”. ¿Cuáles son esos elementos esenciales? Nada se dice al respecto. Y al mencionar que se atiende a todos los ámbitos del conocimiento… ¿se refieren a la eliminación de filologías, a la reducción de estudios de ciencia básica y en general de todas las carreras de perfil más teórico, o a la supresión de Ingeniería Informática[2]?

El cuarto párrafo habla de accesibilidad universal a la educación, de becas y de igualdad. Curiosa la referencia cuando las tasas se siguen incrementando por encima del IPC (entre un 0 y un 4% al año por encima de dicho índice), cuando los préstamos renta endurecen sus condiciones de devolución[3], cuando los másteres tienen precios de mucho más del doble que el curso de licenciatura, cuando se nos ha dicho que pagamos muy poco en relación al coste real de la enseñanza (cosa que están dispuestos a modificar), o cuando en comunidades como la de Madrid existen posgrados públicos por los que el/la estudiante paga hasta un 30% de su coste real, llegando a los 3.500€ en concepto de matrícula[4].

En el quinto párrafo se nos dice que respetemos a quienes han trabajado en los planes de estudio. ¡¿Cómo no vamos a respetarlos si somos nosotras/os mismas/os?! Hemos formado (y seguimos formando) parte de comisiones académicas, Juntas de facultad, departamentos, claustros, consejos de gobierno, de todo. Y desde nuestra ridícula proporción representativa hemos visto docentes hechos añicos comprobando cómo no tenían más remedio que aprobar planes de estudio en los que nadie creía, presionados por un marco legal mercantilizado que nunca contó con ellos/as aplicado, además, a una velocidad de vértigo. Desde esos órganos nos hemos opuesto a cada una de las medidas que sometían a la universidad al mundo empresarial, que desnaturalizaban los contenidos de nuestras carreras, que bajaban el nivel de nuestros estudios, o que limitaban el acceso universal a la educación superior. Ahora estamos construyendo democracia participativa. ¿No querían que fuésemos protagonistas de la vida de las universidades? Pues se van a hartar.

Respetamos el trabajo de todas las personas con las que hemos pasado horas en interminables reuniones, con las que nos hemos entristecido, mano con mano, al ver este proceso de demolición de la universidad temblar bajo nuestros pies. Nosotros podemos respetarles porque somos ellos, porque estamos en el mismo barco; nosotros, la comunidad universitaria, la que ha quedado de lado en este proceso, nosotros somos quienes merecemos un respeto: el estudiantado, el profesorado y el PAS de las universidades. Nosotros podemos decir “nosotros”, no quienes han decidido esta reforma a espaldas de la gente, en reuniones de “alto nivel” con la patronal europea y española, con los sectores más interesados en convertir a las/los miles de estudiantes en un cuerpo laboral precario al servicio de un sistema productivo que, por más que se empeñen en seguir defendiendo, ha hecho aguas por todas partes.

¿Por qué seguir confiando en quienes nos han llevado a este caos? ¿Por qué no mejor pedir la palabra? Nada más estamos haciendo, pedir la palabra. Durante años se ha dicho que la universidad estaba perfectamente informada y conforme con esta reforma. Ahora que el rechazo masivo a la misma es visible, por lo visto estamos desinformados. Curiosa memoria la nuestra: se nos ha olvidado por qué nos gustaba tanto Bolonia. No, nada de eso, se les ha acabado el crédito, a partir de ahora van a tener que explicar a la ciudadanía qué están haciendo con su sistema educativo. No vamos a parar hasta que a las razones se les contrapongan razones, y no propaganda. Si ellos son quienes representan los valores de nuestra universidad, y no hacen más que mera propaganda (que quizás no haga reír a quienes todavía no saben en qué consiste Bolonia, pero que indigna a las/los miles de universitarios que la estudian y padecen día a día), entonces no queremos esa universidad. Queremos que dejen de jugar a que no sabemos lo que decimos, algo que saben que es completamente falso puesto que en los pocos (e insuficientemente publicitados) debates en los que hemos podido participar hemos comprobado qué argumentos tienen más peso. Nosotros defendemos el sistema educativo: ellos son los “anti-sistema”.

El último párrafo es un clásico, nos acusan de violentas/os. Caen así en el error común que consiste en confundir la fuerza de las razones con la fuerza bruta. Cuando a alguien se le descubre mintiendo, sin duda siente algo muy violento y se sonroja. Pero eso no es violencia, es democracia. ¿Para cuándo la democracia?

[2] Más información sobre lo contentos/as que están los/as ingenieros/as con esta medida, se puede encontrar en : http://www.huelgainformatica.es/


Alfredo Almendro y Daniel Iraberri

1 comentario:

Wendi dijo...

En Mallorca también se pantean encierros!!!

http://uibversusbolonya.blogspot.com/